Su hija fue apuñalada por su novio, que creyéndola muerta, se suicidó: “encontré a mi hija tapada en sangre”

Hacía siete meses que una adolescente de 16 años, residente en el paraje Real Sur, distante a unos 3 kilómetros de Real Sayana, en Santiago del Estero, había iniciado una relación amorosa con Ricardo Coria de 27. Ese día había “sellado” también su destino. El sujeto la atacó a cuchilladas y, creyéndola muerta, se mató estrellándose contra un camión. 

El intento de femicidio que conmocionó a la provincia se produjo el domingo último. Eran las cinco de la madrugada, cuando un ama de casa de 50 años escuchó un grito ahogado de pedido de auxilio. Pensó que era su hija mayor, quien se encuentra embarazada y estaba a punto de dar a luz. Corrió a auxiliarla. Estaba delante de su primogénita, cuando un nuevo grito estremeció su cuerpo.

Era la adolescente, quien estaba en su habitación con Coria. La mujer corrió hasta el lugar, abrió la puerta y Coria, desesperado, salió corriendo del lugar. Rompió la puerta del comedor y abordó su motocicleta. Fuera de sí, emprendió camino por la Ruta Nacional 34 y en el kilómetro 530 —entre Real Sayana e Icaño—, se estrelló contra un camión Mercedes Benz, conducido por Héctor López, de 33 años, residente en Salta. Murió en el acto. 

Mientras tanto, el ama de casa —que intentó perseguir a Coria— fue advertida por su hija embarazada que la adolescente estaba herida. De inmediato, la víctima fue hospitalizada y recibió las curaciones correspondientes. Afortunadamente, la menor pudo recuperarse de las heridas sufridas y recibió el alta médica. 

La madre de la adolescente indicó: “Gracias a Dios, tengo viva a mi hija. Gracias a Dios, mi hija se salvó. Hacía siete meses que estaban saliendo, parecía un chico —en referencia a Coria— muy bueno cuando venía a casa. No tenía problemas con nadie. No sabemos qué pasó ese día. Se llevaba muy bien con todos. No tenía problemas con nadie. No entendemos qué pasó esa noche”. 

“Cuando mi hija empezó a gritar, la escuché. Salí corriendo y pensé que era mi otra hija, que está embarazada. Pensé que ella se había enfermado. Cuando corrí a la pieza de ella, mi hija empezó a gritar de nuevo; empujé la puerta y entré. No me di cuenta nada de ella —en alusión a la víctima—, de que la podía haber lastimado. Me di cuenta cuando él (por Coria) salió corriendo. Me rompió la puerta del comedor y se fue. Yo salí corriendo detrás de él. En ese momento, mi otra hija me grita: ‘mami, mi hermana está ensangrentada’. Me di vuelta y encontré a mi hija tapada en sangre. En ese momento salí a buscar una ambulancia. Él agarró su moto y se fue”, reveló la mujer. 

Al tiempo que agregó: “Hoy gracias a Dios, mi hija está bien. Está aquí con nosotros, tiene miedo y piensa que en cualquier momento puede volver. Le tenía miedo, pero nunca nos dijo nada. Ella tiene miedo. No puede dormir en su pieza, está en mi habitación conmigo”.

“Nunca me imaginé que una cosa así pudiera pasar. Él la llevaba a Colonia Dora a ella, estaba todo bien. No pensé que podría lastimarla así. Mi hija luchó mucho, peleó mucho para poder quitarle el cuchillo”, reveló la mujer, al tiempo que manifestó: “Después de lo que pasó con mi hija, les pido a las víctimas de violencia de género que avisen y que no escondan nada. Lo que le pasó a mi hija no quisiera que le pase a nadie más. Pidan ayuda, recurran a la Justicia si no quieren decir nada a la familia”.  

 “Si me dejas me voy a matar”, le decía

Por las agresiones y las constantes escenas de celos, la adolescente habría intentado ponerle fin a la relación amorosa que la unía con Ricardo Coria. Pero él, violento y sembrando miedo en la víctima, la obligaba a continuar a su lado. 

Tras el intento de femicidio, la víctima rompió el silencio y le contó a su familia todo lo que estaba viviendo. “Por el miedo que tenía, no le decía a nadie lo que estaba viviendo. Él estaba decidido a hacer esto (intento de homicidio). Había días en los que estaba bien. Andaban bien. Pero otros días era violento”. 

“Ella (su hija) le había dicho una vez que ya no quería seguir con él, por cómo la trataba. Le dijo que el día que ella lo dejara, él se mataba. Mi hija tenía muchísimo miedo de lo que pudiera hacerle”.

“El día que le avises a alguien, te juro que lo mato a tu hermano”

Las últimas semanas de la relación que mantuvo la adolescente con Ricardo Coria fueron un verdadero calvario. Era sometida a constantes agresiones físicas, de las que nunca se animó a contarle a su familia por temor a represalias del atacante. 

“Era un chico muy celoso. La celaba con todos. No la dejaba ponerse pantalones cortos, porque era muy celoso. Pero ella nunca nos contó que le pegaba. Ahora nos contó que solía golpearla mucho cuando la llevaba a Colonia Dora”, indicó la madre de la adolescente. Al tiempo que remarcó: “Mi hija se tapaba todo, porque él le decía que el día que le avisara a alguien lo que pasaba, lo mataba a su hermano”.

NDW

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