A su vez, se reconoció a quienes fueron cesanteados/as, exonerados/as, exiliados/as, dados/as de baja y quienes se les impidió continuar con sus investigaciones.
Del acto participaron, Alberto Fernández, Presidente de la Nación, Presidencia y Directorio del CONICET, ministros y ministras nacionales, directores/as del CONICET de todo el país, autoridades y representantes de Universidades Nacionales y organismos de ciencia y tecnología, referentes de Derechos Humanos, miembros de la comunidad científica y trabajadores/as del Consejo.
En un acto realizado en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) entregó los legajos reparados y/o reconstruidos a los familiares y allegados/as de ocho miembros de la comunidad del Consejo que fueron detenidos/as-desaparecidos/as y/o asesinados/as como víctimas del terrorismo de Estado. Este homenaje y reparación a las víctimas de la dictadura pertenecientes al CONICET es posible gracias al trabajo realizado por la Comisión de la Memoria del Consejo, creada hace un año especialmente para este fin por resolución de la presidenta del organismo Ana Franchi.
Los legajos reconstruidos y reparados son los de Dante Guede, integrante de la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) en el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR); Alicia Cardoso, CPA del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE); Liliana Galletti, becaria en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP); Mario Oreste Galuppo, becario en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) Rosario; Federico Gerardo Ludden, becario de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP; Martín Toursarkissian, investigador en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN); Manuel Ramón Saavedra, bibliotecario en el MACN; y Roberto Luis López Avramo, CPA en el Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”.
Durante el homenaje, Ana Frachi, presidenta del CONICET remarcó el rol del Consejo durante la dictadura como organismo del Estado y sostuvo: “Por acción u omisión el CONICET institucionalmente ha sido cómplice de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, los derechos de su propia comunidad”. Luego destacó la tarea que lleva adelante la Comisión de la Memoria del CONICET en la reparación de los archivos y en la reparación de legajos y expresó: “Siguiendo y sistematizando algunos trabajos pioneros, la comisión se propuso reconstruir los procesos que llevaron violentamente a tantas y tantos colegas al exilio, a interrumpir, postergar o abandonar la formación y el trabajo de investigación, a devastar tantas vidas, tantos equipos e instituciones”.
Finalmente, Franchi enfatizó: “El CONICET asume su responsabilidad histórica por lo ocurrido y se compromete a luchar para que nunca más se repita la violencia y la persecución. Es nuestro sentimiento más profundo, es nuestra postura ética por la verdad y la justicia, es nuestro compromiso político por seguir construyendo un organismo democrático que, a través de la investigación científica y tecnológica, aporte a los derechos humanos de todas y de todos. Ahora, y siempre”.
A su vez, durante el acto en el C3, el CONICET también reconoció a quienes fueron cesanteados/as, exonerados/as, exiliados/as, dados/as de baja y a quienes el gobierno militar les impidió continuar con sus investigaciones. En este sentido, el acto se realizó no solo para recordar a aquellas personas que fueron asesinadas o desaparecidas, sino también para subsanar otros daños e injusticias de las que fueron también víctimas los trabajadores/as e investigadores/as del CONICET en el sentido amplio del término y asumir la responsabilidad frente a todas/os aquellas/os que se vieron perjudicadas/os y maltratadas/os por la violencia estatal durante la dictadura: quienes fueron despedidas/os, cesanteadas/os o exoneradas/os; quienes fueron encarceladas/os o tuvieron que partir al exilio interno o externo; quienes a causa de esa persecución no pudieron reunir los requisitos administrativos para obtener su jubilación; o quienes no pudieron completar sus becas, proyectos o tareas.
Por su parte, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, enfatizó que la dictadura “se llevó la vida de todo lo que se le oponía enfrente: si eran trabajadores, mataban trabajadores; estudiantes, mataban estudiantes; si eran abogados defensores de los derechos humanos los mataban, los exiliaban; si eran empresarios los robaban, los torturaban; si eran científicos también los hacían desaparecer. Algo tuvieron en común las dictaduras: a nada le temieron más que al pensamiento, nada fue más peligroso”. Agregó que “el 24 de marzo es el día que más unidos estamos porque tenemos una sola consigna: verdad y justicia” y remarcó que es el momento en que “todas y todos sepamos lo que ocurrió y que hablemos sin medias tintas”.
Estuvieron presentes, Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Lita Boitano, presidenta de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, quienes manifestaron su emoción con el trabajo de la Comisión de la Memoria del CONICET. Almeida aseguró: “Todo es memoria, tan necesaria, esa memoria que más de una vez quisieron borrar y no lo lograron de ninguna manera jamás. Quedamos muy pocas madres, muy pocas abuelas. Pero estamos tranquilas porque hay una juventud maravillosa, una juventud militante. Yo siempre digo lo mismo, no le tengan miedo a la palabra militancia, compromiso, compañerismo, ayudar al otro como lo hicieron con mi Alejandro”. Mientras que Boitano quien comentó: “A 46 años del golpe genocida, reafirmamos la lucha por nuestra soberanía en la que entra memoria para los 30.000 y justicia para todas y todos. No podemos fallarle a los que no están, a todos los sobrevivientes, no le podemos fallar porque la muerte no fue en vano”.
Filmus destacó el trabajo de CONICET: “Una institución que no se había mirado a sí misma y ahora lo hace. Estamos orgullosos del trabajo encabezado por Ana Franchi y su equipo. No se puede tapar la verdad. Es el inicio de un camino y nos comprometemos a hacerlo. No quiero dejar pasar, ya que veo a Juan Cabandié y a Juliana Cassataro, científica e hija de desaparecidos quien encabeza la vacuna contra el COVID-19, que estamos orgullosos que nuestros investigadores e investigadoras luchen por la vida. Nosotros seguiremos trabajando para que el camino de la memoria, la verdad y la justicia llegue a buen término. Las Madres y Abuelas e Hijos también estuvieron a la cabeza. Les decimos gracias”.
A través de un video Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, aseguró: “El CONICET hace un acto especialísimo por el 24 de marzo, fecha nefasta, pero necesario no olvidar, entrega los legajos de los familiares de los 8, hasta ahora, encontrados desaparecidos de esa organización. Les deseo lo mejor y a recordar porque la memoria, la verdad y la justicia no son palabras, sino son nuestro pensamiento de argentinos”. Por su parte, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz y activista por los Derechos Humanos, comentó: “Quiero decirles con la mente y el corazón que estoy con ustedes. Vamos a recordar, conmemorar el 24 de marzo los que somos sobrevivientes de lo que fue la dictadura. Pero esta dictadura militar no fue solo en Argentina, fue en todo el continente. La comunidad científica no fue ajena a esto, sufrió los embates de la dictadura, cómo fue la Noche de Los Bastones Largos”. Además, aseguró que los actos de conmemoración son importantes para hacer memoria y no quedarse en el pasado: “La memoria nos ilumina el presente y es a través del presente que podemos generar y construir”.












