Desde el 11 de marzo, Petrobras aplicó el llamado «megaaumento» de sus productos, con una suba del 24,9% en los precios del diésel, el utilizado por el transporte de carga y pasajeros; 18,8 % en las naftas y 16,1% en el gas domiciliario.
Un fuerte aumento en el precio de los combustibles en Brasil determinado por la estatal de capital abierto Petrobras distanció hoy aún más al presidente Jair Bolsonaro y su vice, el general retirado Hamilton Mourao, en medio de previsiones de alzas históricas de la inflación y del costo de la energía.
Mourao defendió la permanencia en el cargo de presidente de Petrobras del general retirado Joaquim Silva e Luna, cuya continuidad había sido puesta en duda el sábado por Bolsonaro.
El presidente dijo que no aprobaba la forma con la cual la empresa estatal conduce su política de precios, alineada a los valores internacionales, una política implementada en 2016 tras la polémica destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
Según Bolsonaro, Petrobras debía tener «más sensibilidad social» sin buscar ganancias extraordinarias con el precio internacional de petróleo aplicado al mercado interno de la mayor economía de América Latina.
El humor social en un año electoral será puesto a prueba con el nuevo precio de los combustibles de Petrobras.












