Incidentes en marcha ecologista en Alemania a la que asistió Greta Thunberg

La Policía alemana dispersó con camiones hidrantes y palos a manifestantes ambientalistas que protestaban contra la expansión de una mina de carbón a cielo abierto en el pueblo de Lützerath, en el oeste del país, a la que acudió la activista sueca Greta Thunberg.

Al margen de una manifestación que reunió a unas 35.000 personas, según los organizadores, cientos de manifestantes trataron de entrar en zonas prohibidas de una mina de lignito, informaron las fuerzas de seguridad.

«Se rompieron las barreras policiales. A las personas delante de Lützerath: ‘¡Salgan de esta zona inmediatamente!'», tuiteó la policía.

Un portavoz policial dijo que hubo que recurrir a la fuerza para impedir que los manifestantes avanzaran hacia el pueblo, que forma parte del distrito de la ciudad de Erkelenz, en el estado federado de Renania del Norte-Wesfalia.

El pueblo, propiedad ahora de la empresa energética RWE y ubicado al oeste de Colonia, lleva días acordonado y rodeado por una doble valla. Actualmente se están demoliendo los pocos edificios que quedan en el asentamiento para que RWE pueda excavar el lignito que hay debajo.

La Policía dijo que hizo retroceder por la fuerza a los manifestantes después de advertirles que caminar hasta el borde del pozo podía poner en peligro sus vidas porque el suelo está reblandecido por la lluvia y hay riesgo de desprendimientos.

«Estoy absolutamente consternado de que participantes pacíficos se dejaran arrastrar para entrar aquí en la zona de peligro absoluto», declaró a DPA el jefe de la policía de Aquisgrán, Dirk Weinspach.

Según informes policiales, algunos activistas también atacaron coches patrulla y lanzaron artefactos pirotécnicos en dirección a los agentes.

La marcha se organizó en apoyo a los activistas que ocupan el lugar, abandonado, y estuvo simbólicamente encabezada por Greta Thunberg.

«Es una vergüenza que el gobierno alemán llegue a acuerdos y compromisos con empresas como RWE», declaró la activista sueca desde una tribuna, consignó la agencia AFP.

«El carbón de Lützerath debe permanecer en el suelo», afirmó ante los manifestantes, llamando a no sacrificar el clima a costa del «crecimiento a corto plazo y la codicia de las empresas».

El movimiento fue apoyado por acciones de protesta en todo el país. El viernes, activistas enmascarados prendieron fuego a contenedores y pintaron lemas en las oficinas de Los Verdes en Berlín.

El partido, que forma parte de la coalición gobernante en Alemania con los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz y el liberal FDP, es objeto de duras críticas por parte de activistas que lo acusan de traición por haber firmado un compromiso con RWE que permite destruir Lützerath, cuyos habitantes fueron expropiados hace varios años.

El Ejecutivo alemán considera necesaria la extensión de la mina, para garantizar la seguridad energética de Alemania, compensando la interrupción del suministro de gas ruso, un motivo que los detractores del plan rechazan, alegando que las reservas actuales de lignito son suficientes.

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