Presentaron resultados de investigación sobre el naufragio del pesquero Repunte

La Junta de Seguridad en el Transporte (JST) presentó hoy, en Mar del Plata, los resultados de su investigación sobre el naufragio del buque pesquero «Repunte», ante familiares de las víctimas del siniestro, que dejó tres tripulantes muertos y siete desaparecidos el 17 de junio de 2017.

Este organismo descentralizado del Ministerio de Transporte de la Nación expuso las principales conclusiones de un informe de 107 páginas, al que tuvo acceso Télam, sobre los factores relacionados con el hundimiento, ocurrido frente a las costas de Chubut, en medio de un temporal.

El Informe de Seguridad Operacional (ISO) sobre el caso mencionó, entre otras cuestiones, posibles problemas de estabilidad del buque, vinculados con reformas realizadas por la firma propietaria, uno de los puntos sobre los que los allegados de los marinos insistieron desde que se produjo el accidente.

Según la investigación, «el análisis de los planos del buque permitió determinar que la información que contenía el manual de estabilidad (MEB) perteneciente al ´Repunte´ discrepaba de la situación real al momento en que fue confeccionado y aprobado dicho MEB».

El informe destacó «las reformas a las que había sido sometido» y «las condiciones de carga del tipo de especie objetivo con la que se encontraba operando al momento del suceso».

«La investigación confirma lo que dijimos durante casi cinco años: que el barco tenía problemas de estabilidad, por los cambios que se le hicieron en 2006, para adaptarlo para pescar langostino además del diseño original para merluza», dijo a Télam Gabriela Sánchez, hermana del capitán del buque, Gustavo Sánchez, uno de los desaparecidos.

Tras la presentación del trabajo en la sede del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, Sánchez, referente del colectivo «Ningún hundimiento más», señaló que fue «un trabajo impecable» y que «es la confirmación de que hubo problemas de todo tipo que llevaron a este final que se podría haber evitado».

Otro de los puntos subrayados en la investigación fue que «en navegaciones anteriores, el buque había tenido filtraciones de agua de mar en los espacios del comedor, alojamiento, sala de máquinas y en los tanques laterales simétricos de combustible de popa».

Se determinó a su vez que la tripulación «no realizaba prácticas periódicas de zafarranchos de abandono» y que «dentro de las últimas dos horas previas al hundimiento, el buque habría recibido dos o tres embates fuertes y seguidos de olas», en la parte trasera de su costado derecho.

Según detalla el trabajo, en medio del temporal, se realizaron «una serie de acciones de contingencia, pero la situación empeoró hasta volverse irrevertible», por lo que «el capitán emitió la llamada de socorro y la dotación se vio obligada a abandonar la nave».

«Durante el abandono, la tripulación ejecutó la maniobra de lanzado de la balsa salvavidas, acorde las instrucciones de a bordo. Sin embargo, ninguno pudo embarcarla. Un helicóptero y un buque de pesca acudieron en ayuda. Como consecuencia del suceso perdieron la vida tres personas, siete resultaron desaparecidas, dos sobrevivieron y además se provocó la pérdida total del buque», precisó.

La puesta en marcha de la investigación había sido anunciada casi dos años atrás por el entonces ministro del área, Mario Meoni, luego de la creación de la JST, en respuesta al pedido de los familiares.

«Esta investigación es una deuda que el Estado tenía con los familiares de las víctimas, que desde el primer momento comenzaron a trabajar para que se iniciara, y eso fue fundamental para que la Ley que creó a la JST se promulgara», expresó Julián Obaid, presidente del organismo.

A partir de la investigación, se emitió una recomendación al Servicio Meteorológico Nacional, «con el propósito de incluir el estado del mar en los pronósticos de rutina», ya que consideraron que esa información podría haber ayudado a la tripulación.

Se recomendó también a la Armada Argentina «incorporar a la JST en el Comité Marítimo Argentino» de búsqueda y rescate en caso de siniestros, y a Prefectura Naval Argentina, «que garantice la calidad de los manuales de estabilidad de los buques» y «recolectar y compartir datos del estado del viento y el mar observados por los buques en navegación durante la vigencia de las alertas meteorológicas».

Además, se emitió una acción de seguridad operacional destinada a los gremios y cámaras que nuclean a los operadores de los buques, con el objeto de «reforzar la seguridad en las maniobras de lanzado de balsas salvavidas con condiciones de mar adversas».

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