#ECONOMÍA | EL DÓLAR BLUE ARAÑÓ LOS 190 PESOS PERO CERRÓ A LA BAJA

Después de subir un peso en la apertura y tocar los $ 188, el dólar blue frenó su escalada y retrocedió a $ 186,50. En tres jornadas el dólar blue aumentó cinco pesos,  tras haber estado cinco semanas moviéndose en torno a los$ 182.

Con esta cotización, la brecha cambiaria con relación al tipo de cambio oficial llega 90%. El dólar mayorista llegó hoy a $ 98,05, cuatro centavos por encima del cierre del miércoles. El dólar ahorro se vende a $ 170.

La calma que traía el dólar blue se rompió esta semana cuando la dolarización preelectoral se hizo sentir a pleno. Por un lado, con el alza del blue, que pese a este salto avanzó apenas 13% en lo que va del año, menos que el oficial, que aumentó 16,5% en el mismo período.

El otro indicador de la presión dolarizadora viene del lado del Banco Central, que en lo que va de septiembre lleva vendidos cerca de US$ 420 millones para atender la demanda de inversores e importadores que buscan cubrirse a un potencial salto del dólar -o ante un cierre mayor de las importaciones- tras las elecciones.

En las últimas dos ruedas el Central vendió US$ 90 millones en cada una. Hace más de 15 días que la autoridad monetaria no puede comprar divisas en el mercado. Esto coincide con una merma de las liquidaciones por parte del campo, con la mayor parte de la cosecha ya vendida.

El Central cuenta con reservas netas en torno a US$ 6.000 millones -descontando los Derechos Especiales de Giro (DEG) que aportó el FMI y que serán utilizados mayoritariamente para pagar deudas con el mismo organismo- y con estos recursos debe cubrir la demanda de divisas en la última parte del año, que se verá potenciada por las importaciones.

La demanda de los importadores

Las compras al exterior vienen creciendo a un ritmo alto. El último dato oficial, correspondiente a julio, marca US$ 5.715 millones, un aumento de 65,9% con relación al mismo mes del año pasado.

En este contexto los importadores se apuran a adelantar compras con un doble temor. Por un lado les preocupa que tras las elecciones el Gobierno deje correr el dólar a un ritmo un poco más alto. Y por el otro, temen que se ajuste el torniquete sobre las importaciones, con más restricciones y menos permisos para realizar estas operaciones.

El incremento de las importaciones se correlaciona con el crecimiento de la actividad, que rumbea para cerrar el año con un alza del 7% tras el derrumbe del 10% del año pasado en medio de la pandemia. Las estadísticas marcan que por cada punto que crece el producto bruto, las compras al exterior se expanden 3 puntos, lo que da cuenta de una alta elasticidad.

Desde la consultora LCG plantean que en las importaciones “la dinámica estará determinada por la recuperación de la actividad, la que presumimos no será vigorosa en lo que queda del año, y por la disponibilidad de dólares para hacer frente a los pagos”.

La consultora señala que la brecha cambiaria al alza que “motiva el adelantamiento de las compras” y advierte que “mayores restricciones del Banco Central para disponer de divisas pueden hacerse efectivas” en las próximas semanas.

Clarín 

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